Viendo a Dios en todas las cosas
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Al parecer como que me gusta la guachafita de utilizar frases como título, pero ya verán como lo aplico. Desde que somos niños, esta es una frase que escuchamos continuamente de nuestras bien intencionadas madres para alejarnos de problemas innecesarios (dime con quién andas y te diré quién eres). Sin embargo, Jesucristo andaba con lo “peor” de la comunidad y todos los que nos llamamos discípulos de El deberíamos estar en las mismas.
Jesús no se quedó en medio de la sinagoga hablando cómodamente con los escribas y fariseos, con temor a ofender los “poderes” de los hombres. Él se les enfrentó (Mateo 23) y les enseñó (y a la misma vez a nosotros) la parte mala de: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Los fariseos y escribas andaban con la creme de la creme de la sociedad judáica, buenas ropas y “buenas” amistades. Jesús decidió no estar ahí.
Jesús caminó por las calles y se acercó a las personas humildes, pobres o despreciados por la sociedad. Uno de los ejemplos más dramáticos, posiblemente, es el de la mujer samaritana (Juan 4:1-42), Jesús habló con una persona que tenía muchas de las características despreciadas por la sociedad:
- Mujer
- Samaritana
- Fornicaria
- Despreciada hasta por otras samaritanas (estaba sacando agua sola y al mediodia)
Entonces, los discípulos de Jesús estamos llamados a buscar, ayudar, animar y evangelizar a todas las personas, incluyendo (y yo diría principalmente) a aquellos que se conocen incapaces de llegar al cielo. A los que se creen santos y más buenos que un vaso de agua helada en el desierto, a esos creo que nos toca tratarlos como Jesús trató a los fariseos y escribas. Bajarlos de esa nube (y que sepan que TODO lo que tenemos se los debemos a Dios). Así que, en vez de: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, yo te diría: “Dime con quién andas y te diré si te pareces a Jesús”.
Oración personal: “Señor, vengo delante de Ti, en el nombre de Jesús, a pedirte que me permitas acercarme a todas las personas y poder mostrarles Tu amor. Yo sé que me gusta estar con los santos, pero también quiero servir en medio de aquellos que más te necesitan. Como en todas las cosas, Señor, que se haga Tu voluntad y no la mia. Amén.”
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Nelson el 04/08/2010 a las 6:19 PM, y está archivado en Evangelizar. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |
hace 4 meses
Muy cierto lo que dices. Si nos dejamos llevar por lo que nuestros padres decían no seríamos reflejo de nuestra Fe. Claro que ellos tienen cierta razón, pues muchos son los que siguen malos pasos por con quienes andan. Pero nosotros como cristianos, teniendo a Dios a nuestro lado, no debemos de temer y ayudaremos a llevar luz a quienes lo necesitan. Para que así puedan ver a Jesús y sus vidas cambiarán. Somos muchos los que nos debemos incluir en tu oración.
hace 3 meses
La guachafita es mas grave…EL cristianismo bibliofilo, como el islamismo, hinduismo, judaismo…Separa la gente.
Le convierte en fanaticos que se matan
unos a otros en Africa, Oriente Medio y Asia.
Por tanto no hay razon para estar tan orgulloso
de ese maldito sectarismo enbrutecedor,
en nuestra conocida e intercontinental opinion.
hace 3 meses
Gracias por Pasar por mi página Antigonum.
La gente se nas ha olvidado de amar (y me incluyo pq a veces tambien se me olvida) y creemos que a machete (bomba o pistola) vamos a llevar a la gente al conocimiento de Dios y de Vida Eterna.