Aparte del hecho de que hay gente que dice ser cristiana, cuando no lo son; a veces los verdaderos cristianos no parecen serlo. Todos conocemos el caso de la hermana de la iglesia que se pasa de legalista con las muchachas y del hermano que a veces se le van los ojos cuando ve una falda corta. Sin embargo, no es de eso de lo que quiero hablar.

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Me gustaría hablar de los casos en los que los cristianos nos comportamos mal “premeditadamente” (note que no dije “intencionalmente”). Digo premeditadamente porque se basa en decisiones que tomamos con cierto grado de detenimiento. Quizás, haya cristianos que le mienten a su jefe cuando faltan al trabajo, o alteran la verdad cuando llenan sus planillas para el cobro de impuestos (vieron que lindo *alteran la verdad*). Otros cristianos quizás se quedan callados en el trabajo, cuando ven que el jefe va a despedir a un buen empleado. Ejemplos hay de más, pero lo malo es que esos comportamientos representan mal a Dios (que dio a su hijo para pagar por nuestros pecados).
Ciertamente, sabemos que ser cristiano no quiere decir que no somos pecadores (de hecho reconocemos todo lo contrario), sino que Dios está obrando en nosotros a través de su Espíritu Santo. O sea que los malos comportamientos son de esperarse. ¿Se quebrantará nuestra fe cuando vemos cristianos a los que respetamos y queremos, que no actúan como buenos cristianos? Pues no debería. ¿Nos da vergüenza? Pues sí. ¿Le perdemos el cariño y el respeto a esos cristianos? Pues, el cariño no lo perdemos tan facilmente, pero el respeto es un caso aparte.
Cuando los cristianos no parecen serlo, hacen que sus hermanos en la fe, le pierdan un poco el respeto y quizás, hasta un poco de confianza. En 1 Tesalonicenses 4:10-12 dice que nuestro modo de vivir hace que nos ganemos el respeto de los no creyentes, yo me atrevo a incluir que nuestro modo de vivir también puede hacer que nos perdamos el respeto de los creyentes. Yo amo a mis hermanos y espero nunca perderles el respeto, pero la realidad es que me preocupa más perder el respeto de ellos. Salmos 19:12-13 expresa ese temor bien:

12 ¿Quién está consciente de sus propios errores?
¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente!
13 Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas;
no permitas que tales pecados me dominen.
Así estaré libre de culpa
y de multiplicar mis pecados.

… Amén