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Archivo de Abril, 2010

Soy más que victorioso y ¿exitoso?

Para todos aquellos que hemos creído que Jesucristo es nuestro Salvador y que El es la única manera de gozarnos la vida eternamente junto a Dios, se nos hace fácil saber que seremos existosos. Pero, ¿exitosos en todo? Durante esta semana, estaba tomando los exámenes doctorales por segunda ocasión (la primera vez no la pasé) y espero que me haya ido bien. Ciertamente es mi deseo pasarla, pero deseo más que sea la voluntad de Dios la que se haga en mi vida.

Dicho examen marca una bifurcación en mi carrera futura y si lo paso quisiera ser profesor universitario. De no pasar los exámenes, probablemente tendré que ponerme a buscar trabajo. Pero llevo tiempo (desde que no pasé el examen la primera vez) acariciando la idea de hacer una maestría en divinidad (no es el tema de este post, espero que pronto…). ¡¿Cómo es posible que piense que no voy a pasar, si Dios está conmigo?! Sencillo, porque confío en su voluntad, aunque no la conozca (todavía). Claro que no siempre fue así.

Dios nos enseña y nos da oportunidades para mejorar constantemente, y yo creo que esta es una de esas ocasiones. Cuando supe que no pasé el examen la primera vez, estuve un buen rato aturdido, ¡yo ni había pensado en esa posibilidad!, me sentía seguro de que lo iba a pasar, porque confiaba en que había hecho suficientemente bien mi trabajo, pero no fue así. Desde entonces ( y quizás desde un poco antes), he estado en un proceso de entender que los planes que tiene Dios para mí, no necesariamente están a la par con los míos.

La biblia nos dice en Romanos 8:37 “Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” (La Biblia de las Américas) Y pareciera que dice, que en lo que nos propongamos seremos vencedores, sin embargo este pasaje no dice eso. Este pasaje (Romanos 8:26-39)  nos dice que por encima de la tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, o espada; somos más que victoriosos porque nada nos separará del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Así que, sea que pase el examen o que me cuelgue, soy del Señor y Él me ama.

Oración personal: “Señor, vengo delante de Ti, en nombre de Jesús, a pedirte que me dejes entender que mi vida es tuya y puedes hacer con ella lo que Tú quieras, yo sé que al fin y al cabo será lo mejor para mí. Gracias Señor, que no permites que nada me separe de Tu amor. Tú conoces mis deseos y yo sé que tienes el poder para cumplirlos todos, pero prefiero que hagas Tú voluntad sobre mi vida. Cuando me llamaste, me llamaste con propósito. Amén.”

Dime con quién andas y te diré quién eres.

Al parecer como que me gusta la guachafita de utilizar frases como título, pero ya verán como lo aplico. Desde que somos niños, esta es una frase que escuchamos continuamente de nuestras bien intencionadas madres para alejarnos de problemas innecesarios (dime con quién andas y te diré quién eres). Sin embargo, Jesucristo andaba con lo “peor” de la comunidad y todos los que nos llamamos discípulos de El deberíamos estar en las mismas.

Jesús no se quedó en medio de la sinagoga hablando cómodamente con los escribas y fariseos, con temor a ofender los “poderes” de los hombres. Él se les enfrentó (Mateo 23) y les enseñó (y a la misma vez a nosotros) la parte mala de: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Los fariseos y escribas andaban con la creme de la creme de la sociedad judáica, buenas ropas y “buenas” amistades. Jesús decidió no estar ahí.

Jesús caminó por las calles y se acercó a las personas humildes, pobres o despreciados por la sociedad. Uno de los ejemplos más dramáticos, posiblemente, es el de la mujer samaritana (Juan 4:1-42), Jesús habló con una persona que tenía muchas de las características despreciadas por la sociedad:

  1. Mujer
  2. Samaritana
  3. Fornicaria
  4. Despreciada hasta por otras samaritanas (estaba sacando agua sola y al mediodia)

Entonces, los discípulos de Jesús estamos llamados a buscar, ayudar, animar y evangelizar a todas las personas, incluyendo (y yo diría principalmente) a aquellos que se conocen incapaces de llegar al cielo. A los que se creen santos y más buenos que un vaso de agua helada en el desierto, a esos creo que nos toca tratarlos como Jesús trató a los fariseos y escribas. Bajarlos de esa nube (y que sepan que TODO lo que tenemos se los debemos a Dios). Así que, en vez de: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, yo te diría: “Dime con quién andas y te diré si te pareces a Jesús”.

Oración personal: “Señor, vengo delante de Ti, en el nombre de Jesús, a pedirte que me permitas acercarme a todas las personas y poder mostrarles Tu amor. Yo sé que me gusta estar con los santos, pero también quiero servir en medio de aquellos que más te necesitan. Como en todas las cosas, Señor, que se haga Tu voluntad y no la mia. Amén.”

Lo que es igual no es ventaja.

En Puerto Rico la frase: “Lo que es igual no es ventaja” quizas se haya extrapolado para decir: “Si es igual es justo”. Recientemente estaba hablando con Sala (sí,  mi amigo del alma y quizás mi único lector al momento de este post) sobre la justicia de Dios. Le estaba dando un ejemplo (que no viene al caso en este momento) y como resultado noté una manera de pensar diferente sobre la justicia. ¿Será justo que unos criminales, violadores y asesinos, salgan libres de la carcel sin cumplir pena alguna? Luego de mi conversación con Sala (lee su blog en http://www.luisgerardoacostaperez.com) pareciera que sí y estoy seguro que muchos opinan igual que él.

De alguna manera “Lo que es igual no es ventaja” a llegado profundo a nuestros corazones. Podemos llegar a afirmar que si el perjudicado de un crimen decide perdonar a uno de los malechores es injusto si no los perdona a todos. Si Dios en su infinita misericordia puso a su Hijo Jesucristo a pagar por mis pecados (y probablemente los pecados de millones de personas más), ¿tiene que hacerlo por todos para ser justo? Ojalá todos llegaran a conocer a Dios, pero justicia es que cada cual reciba lo que se merece. En mi caso, Jesucristo recibio el castigo por mi, pero tambien lo recibió por ti. Todo aquel que crea que Jesucristo pagó por todos sus pecados es salvo y tiene vida eterna. Asi sin más, Dios te muestra el camino (Jesús) sin que te lo merezcas (y nunca lograrás merecerlo), sólo por su Gracia.

Entonces, ¿es Dios injusto? Todo aquel que se quiera acercar a Cristo que lo haga, pero como no queremos, Dios nos a llamado de una manera irresistible a que conozcamos a Jesus. Si crees que Dios es injusto observa todo lo malo que haz hecho y piensa que te debes merecer, ahora pon todos tus pecados en Jesús y mira como El los paga TODOS.

Parece ser que lo justo es que yo no tenga vida eterna, pero Dios se hizo carne en Jesús para demostrarme su amor pagando mi pena. Dios no deja de ser justo, pero de esta forma también me demuestra su amor.